EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


miércoles, 27 de abril de 2016

Del árbol del corazón 7:cuadernos de poemas



El número 19 de los Cuadernos de Biblioteca reúne una selección de poemas escritos por los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato, bajo la dirección de los profesores Marta Lapuente, Marisa Mateo, Inmaculada Navarro y Javier Aznar, como parte de la actividad "Del árbol del corazón", celebrada del 8 al 22 de febrero de 2016. La ilustración de la portada es una obra diseñada por la alumna Paula Díaz Rincón, de 2º B de ESO, y, como viene siendo habitual, el diseño y la maquetación del cuaderno se deben a la profesora Pilar López.

En el siguiente enlace encontraréis información sobre dicha actividad:


domingo, 24 de abril de 2016

"Don Quijote" y otros poemas de José Saramago





Don Quijote

No veo Dulcineas, Don Quijote,
Ni gigantes, ni islas, nada existe
De tu sueño de loco.
Sólo molinos, mujeres y Baratarias,
Cosas reales que Sancho bien conoce
Y para ti son poco.

Dulcinea

Quién eres tú no importa, ni conoces
El sueño en que nació tu rostro:
Cristal vacío y mudo.
De la sangre de Quijote te alimentas,
Del alma que en él muere es que recibes
La fuerza de ser todo.


Sancho

Capaz de miedos, sí, mas no de asombros.
Para asombros otra alma se precisa,
Más desnuda y desarmada.
Mas de esa mano tosca cae la semilla
Que a tu amo sustenta, y sin el pan
Hasta el asombro es nada.


Julieta a Romeo

Es tarde, amor, el viento se levanta,
La oscura madrugada va naciendo,
Sólo la noche fue nuestra claridad.
Ya no seré quien fui, lo que seremos
Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza,
Culpados de inventar la libertad.

Romeo a Julieta

Me voy, amor, mas dejo aquí la vida,
Al calor de esta cama que abandono,
Arenas dispersas que fueron dunas.
Si la noche se hizo día, y con la luz
El negro alejamiento se interpone,
La sombra de la muerte nos reúna.

                De Poemas posibles. En Poesía completa.
Traducción de Ángel Campos Pámpano.
Alfaguara, 2005

 

El escritor  portugués José Saramago nació en Azhinhaga, aldea de Ribatejo, en 1922. Era hijo de  José de Sousa y de María da Piedade, campesinos sin tierra,  que se trasladaron a Lisboa en 1924, a pesar de  lo cual, el autor nunca perdió el contacto con su aldea natal, donde pasó largas temporadas.  Su madre, una mujer analfabeta, le regaló su primer libro y le inculcó el afán de conocimiento. Debería haberse llamado José de Sousa, pero al ser inscrito en la escuela primaria, se descubrió que en su certificado de nacimiento se había añadido, por error, el apodo familiar, Saramago, como apellido. Realizó estudios técnicos secundarios que no pudo continuar debido a la precaria situación económica de su familia. 
  Trabajó como cerrajero, administrativo, editor, traductor y periodista. A partir de 1976 vivió exclusivamente del trabajo literario, primero como traductor y después como escritor. En 1944 contrajo matrimonio con la grabadora Ilda Reis (madre de Violante, única hija del escritor, nacida en 1947), de quien se divorció en 1970. Entonces inició una relación  que duró hasta 1986 con la escritora portuguesa Isabel de Nóbrega. En 1988 se casó con la periodista española Pilar del Río, y en 1993 trasladó su residencia a la localidad de Tías, en la isla de Lanzarote.
   Afiliado al Partido Comunista Portugués desde 1969, sufrió censura y persecución durante la dictadura de Salazar, y apoyó la llamada Revolución de los Claveles, que llevó la democracia a Portugal en 1974. Intelectual comprometido, mantuvo a lo largo de su vida una postura ética por encima de partidismos políticos.
    Murió el 18 de junio de 2010. Sus cenizas reposan en Lisboa, bajo la sombra de un olivo centenario, traído de su tierra natal,  plantado en Campo das Cebolas, con vistas al Tajo, frente a la fundación que lleva el nombre del escritor. Junto a la placa con el nombre del autor se colocó otra donde puede leerse la frase final de Memorial del convento: "Y no subió a las estrellas si a la tierra pertenecía".

Su abundante producción literaria abarca poesía, crónicas, libros de viajes, un diario en cinco tomos (Cuadernos de Lanzarote, 1993-1997), cuentos y novela, género que le ha proporcionado prestigio internacional y le hizo merecedor del Premio Camões  en 1996 y del Nobel de Literatura en 1998.
   Publicó su primera novela, Tierra de pecado, en 1947, pero fue en Alzado del suelo (1980) donde se muestra ya como un renovador de la narrativa portuguesa. Siguieron novelas de enorme relevancia como Memorial del convento (1982), El año de la muerte de Ricardo Reis (1984), La balsa de piedra (1986), Historia del cerco de Lisboa (1989), El evangelio según Jesucristo (1991), Ensayo sobre la ceguera (1995) o Todos los nombres (1997).
   Su obra poética, más convencional que su narrativa,  comprende tres libros: Os Poemas Possíveis (Poemas posibles), 1966; Provavelmente Alegria (Probablemente alegría), 1970, y O Anno de 1993 (El año de 1993), 1975, escrito en prosa que se aproxima al versículo. En 2005  Alfaguara publicó su Poesía completa en edición bilingüe.

sábado, 23 de abril de 2016

Sobre la celebración del Día del Libro


En 1996 la Unesco propuso celebrar el Día Internacional del Libro el 23 de abril, fecha de conmemoración de la muerte de tres escritores excepcionales: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Los tres fallecieron en 1616, por lo que este año se celebra su IV CENTENARIO.

Cartel del Día del Libro de Zaragoza
Sin embargo, no es cierto que los tres escritores citados fallecieran,  en realidad, el 23 de abril.  Así, Miguel de Cervantes murió el 22 de abril en su casa de la calle del León, esquina con la de Francos, en Madrid, atendido por su esposa y por su sobrina Constanza de Ovando. Al día siguiente, en el registro de su parroquia se anotó que su muerte había ocurrido el sábado 23, de acuerdo con la costumbre de la época, que registraba exclusivamente la fecha del entierro. Por expreso deseo del autor recibió sepultura   en el convento madrileño de las Trinitarias Descalzas, en reconocimiento a la ayuda recibida de los trinitarios durante  su cautiverio en Argel. Debido a su pobreza, la Venerable Orden Tercera (cofradía en la que había profesado diecinueve días antes, ya gravemente enfermo) se hizo cargo del sepelio. Fue enterrado según la regla de la Orden, con el sayal franciscano y el rostro descubierto, como indica el epitafio redactado por Francisco de Urbina."Entierro de pobre, sin pompas ni ceremonia alguna; con el sol amigo batiendo sobre el rostro descubierto", escribió Vicente Escrivá.

Respecto a William Shakespeare, su fallecimiento se produjo el 23 de abril, la misma fecha del entierro de Cervantes, pero no el mismo día ya que Inglaterra y España se regían por dos calendarios distintos, como veremos. El error de creer que murieron el mismo día lo cometió John Bowle, primer comentarista del Quijote, y fue difundido por Victor  Hugo, quien al final de su William Shakespeare escribió: "Murió el 23 de abril. [...] Ese mismo día, 23 de abril de 1616, murió Cervantes, genio de la misma altura". Ambos olvidaron que mientras en Inglaterra seguía vigente el calendario juliano, en España se había adoptado el gregoriano. El calendario juliano, implantado por Julio César, constaba de ciclos de tres años de 365 días seguidos de un año bisiesto de 366. El año juliano duraba 11 minutos más
que el solar, por lo que en 1582 se había acumulado un desfase de unos diez días, motivo por el cual el papa Gregorio XIII implantó un nuevo calendario modificando ligeramente la regla de los años bisiestos (exceptuando los años múltiplos de 100, pero no los múltiplos de 400). En los países católicos se aceptó inmediatamente este calendario, pero otros tardaron en hacerlo. En Inglaterra no se adoptó hasta 1752. En 1616, cuando murió Shakespeare, el calendario juliano había acumulado un retraso de diez días respecto al gregoriano. Por tanto, la fecha del 23 de abril de 1616 del calendario juliano corresponde al 3 de mayo del gregoriano, es decir, que Shakespeare falleció diez días después de ser enterrado Cervantes, como hizo notar Astrana Marín. Fue enterrado dos días después en la iglesia de la Trinidad de Stratford-upon-Avon, su ciudad natal, donde pasó sus últimos años.

En el caso del Inca Garcilaso de la Vega (gran historiador peruano, hijo de un conquistador español emparentado con el poeta Garcilaso de la Vega y de una nieta del último emperador Inca), no ha sido posible establecer con exactitud la fecha de su muerte, en la ciudad española de Córdoba, pero se considera probable que su entierro tuviera lugar entre el 22 y el 24 de abril.

A pesar de la falta de rigor histórico, la fecha hizo fortuna y en 2008 la celebración ya se había extendido a más de cien países, pero como Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.


    TRAMPANTOJO Por Max
(EL PAÍS BABELIA16.04.16)


En este enlace puedes leer el Mensaje de la Directora General de la Unesco con motivo del Día del Libro: http://www.un.org/es/events/bookday/2016/unesco_message2016.shtml

Cartel conmemorativo del 23 de abril, Día de Aragón. San Jorge 2016.
Autora: Lina Vila
              

jueves, 21 de abril de 2016

Isaac Rosa presenta su última novela en el IES Goya


      El jueves 14 de abril Isaac Rosa, premiado novelista sevillano de nuestra época y periodista, visitó nuestro centro para reunirse con los alumnos de cuarto de ESO, junto a Paco Goyanes, representante de la librería Cálamo, que lo presentó.

Paco Goyanes, de Librería Cálamo; Isaac Rosa, novelista, y Javier Aznar, profesor encargado de la biblioteca
    
      Isaac Rosa vino al Instituto con la intención de hablarnos de su primera novela gráfica, Aquí vivió: Historia de un desahucio, escrita por él e ilustrada por Cristina Bueno. La novela nos relata la historia de Alicia, una adolescente que se muda con su madre recién separada a una casa donde anteriormente fue desahuciada una familia.
    El autor del guion nos contó que sobre el tema conocía, como muchos de nosotros, lo que había leído en la prensa, tenía un conocimiento más bien distante, pero que decidió documentarse de primera mano escuchando directamente a personas afectadas por los desahucios y asistiendo a asambleas, que incluso se enteró de algunos casos que sucedieron en su barrio. Este trabajo de investigación le llevó aproximadamente año y medio. Explicó que escribir su novela le hizo ver el tema con mayor claridad que como lo veía antes de documentarse. 
     Habló de su afición a la lectura de cómics, que venía de su niñez y adolescencia, y de que se planteó a la hora de escribir su obra qué podría esperar un lector de cómics como él (misterio, terror, investigación, héroes...). Nos contó también cómo trabajaba un guionista con un ilustrador.
    En la segunda parte de la charla, los alumnos le planteamos bastantes preguntas tanto de su experiencia personal como de aspectos del contenido del libro, a las cuales respondió cordialmente y de forma detallada.
    Expresó que se sentía sorprendido de que mucha gente adulta, hasta que leyó su novela gráfica, tenía un conocimiento superficial sobre el tema de los desahucios o que veía el tema ''muy de lejos''.
    La charla de Rosa nos hizo darnos cuenta a muchos de que los desahucios constituyen uno de los mayores dramas sociales y humanos que hay desde el comienzo de la crisis en España y de que, a pesar de su elevado número, está muy invisibilizado.


    Os animo a leer este cómic, entretenido e interesante, que podéis encontrar en nuestra biblioteca.


Andrea García Andres, 4ºC de ESO

miércoles, 20 de abril de 2016

Leer tiene premio




En la mañana de ayer tuvo lugar en la biblioteca la entrega de un libro regalo a Juan Rodrigo Sánchez, alumno de 2º D de ESO, como resultado del sorteo celebrado a principios de mes entre los lectores que se habían llevado libros en préstamo durante el segundo trimestre. ¡Enhorabuena, Juan!, esperamos que disfrutes con la lectura de esta novela.

domingo, 17 de abril de 2016

Tres poemas de Ada Salas

Foto: Javier Lumeras Amador/ www.antena3.com



Tiene la tarde un gesto de caballo
sorprendido en carrera. La estación
se descalza y ofrece
tulipanes abiertos
rojas resurrecciones efímeras.


Debe ser esto el tiempo:
el azar o la huida.

              (De Arte y memoria del inocente, 1987)



Aire herido de paz.


Deshojado dolor.
Lento río

                   de rosas

apagadas.


         ( De Variaciones en blanco, 1994)



Tuyos son la mirada
y el canto


el hambre con que amo
la doliente
pequeñez de las horas



todo



lo que habita la vasta sucesión de tu ausencia.


                    ( De Lugar de la derrota, 2003)

En No duerme el animal (Poesía 1987-2003)
Hiperión, 2009


Foto: Rafael Alarcón
Ada Salas (Cáceres, 1965), licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, impartió clase durante dos años en la Universidad de Angers (Francia) y actualmente es profesora de lengua y literatura en un instituto de Madrid . 
   Con su primer libro de poemas, Arte y memoria del inocente (1987), obtuvo el II Premio Juan Manuel Rozas, y con Variaciones en blanco (1994), el IX Premio de Poesía Hiperión. Posteriormente ha publicado La sed (1997),  Lugar de la derrota (2003), Esto no es el silencio (2008), Premio Ciudad de Córdoba "Ricardo Molina", y Limbo y otros poemas (2013). No duerme el animal, título tomado de un verso de Lugar de la derrota, reúne sus cuatro primeros libros.
   Ada Salas es una de las voces más valoradas de la poesía española actual y ha sido incluida en numerosas antologías. Sus poemas, en verso libre, muy breves y depurados, buscan la esencialidad, sugerir más que decir, con una sintaxis sencilla y un vocabulario selecto, en que los frecuentes silencios realzan el verso breve y preciso. No obstante, su poética, que ha sido asimilada por algunos críticos a la llamada   "poesía del silencio" de José Ángel Valente*, experimenta un cambio importante en Esto no es el silencio -como parece anticipar  el título-,  en el que encontramos poemas más extensos,  algunos próximos a lo confesional.

lunes, 11 de abril de 2016

Leer juntos Hoy: 'Las hermanas Bunner', de Edith Wharton



Grupo de lectura I "Leer juntos Hoy" del IES “Goya”
Sesión del 21 de marzo de 2016
Obra comentada: Las hermanas Bunner, Contraseña, 2011
Autora: Edith Wharton 
Traducción de Ismael Attrache
Prólogo de Soledad Puértolas
Ilustración de la cubierta de Elisa Arguilé


Edith Wharton, escritora americana nacida en 1862 en una familia de la alta burguesía de Nueva York y fallecida en 1937 en Francia. Indispensable de la literatura americana y mundial. Escribió en francés e inglés y ganó el premio Pulitzer en 1920 por La edad de la inocencia, y en 1923 fue nombrada doctor honoris causa por la Universidad de Yale.
Acercó la novela costumbrista europea a la literatura americana. Muy crítica con las condiciones sociales y económicas y el confinamiento  de la mujer. Mantuvo una estrecha relación de amistad con Henry James y, aunque fue su maestro, su estilo es diferente por ser más realista e irónica con la alta sociedad de la preguerra en NY. Henry James le aconsejaba escribir de lo que sabía, es decir, de su ambiente y de otra de sus pasiones, la decoración y la arquitectura. En sus novelas trasmite sus experiencias y desdichas personales. Tenía la sensación de no pertenencia, como alguno de sus personajes, al estar a la vez en la frívola sociedad neoyorkina y en el ambiente intelectual. 

No obstante, la novela que nos ocupa, Las hermanas Bunner, se aleja de ese ambiente y muestra la gran capacidad de comprender y trasladar al lector la vida de dos hermanas solteras que regentan una modesta mercería en un anodino barrio de NY. La “dama de las mangas abullonadas” que visitaba en alguna ocasión esa tienda podría ser la propia Edith.

La descripción eficaz y la concisión y economía en el lenguaje no merman la captación de ese ambiente. Vamos conociendo a Ann Eliza y a Evelina por una vida austera y sin alicientes, inmersas en la resignación, la penuria y la soledad. Estrechamente unidas en una simbiosis que solo se romperá con la entrada de un pobre hombre gris, un alemán de profesión relojero, el señor Ramy.

Para ellas, es la última oportunidad para dejar la soltería. Ann Eliza, la mayor, cede con gran sacrificio ese privilegio a su hermana. Al hombre, cualquiera de ellas le va bien, necesita una mujer que sea trabajadora, no le duela la cabeza y limpie. Aunque el lector actual pueda darse cuenta de esa actitud de aprovechamiento y mentira, ellas son incapaces de verlo. Las mujeres solo se realizan si las elige un hombre.

El narrador es externo pero su palabra se alimenta continuamente de los pensamientos y sentimientos de Ann Eliza, es un narrador omnisciente limitado.

En la novela hay otros personajes, secundarios, como las vecinas con las cuales mantienen una  relación de apoyo mutuo y la señora Hochmüler, amiga del relojero, de la que poco se sabe y desagrada a Ann Eliza.

La novela está dividida en dos partes de similar amplitud pero, si nos fijamos en el tiempo transcurrido, la primera parte comienza en el invierno y concluye en primavera; aproximadamente en seis meses presenta el ambiente y los personajes con precisión y utiliza la metonimia en algunas ocasiones: para transmitir las emociones se sirve de los objetos que lleva Ann Eliza.

Hay algunos objetos que pueden considerarse simbólicos como el reloj (la precisión) o el grabado que decora la habitación de una imagen de “Doncella atada a la roca”, que podría corresponder a un grabado de Gustav Doré, haciendo referencia al mito de Andrómeda que espera al hombre para ser salvada. 


Gustav Doré, Andrómeda. Litografía. 
Museu Nacional de Belas Artes, Río de Janeiro

En una de las visitas, Ramy elige un libro  de Longfellow  y lee el poema  “La doncellez”: una doncella al borde de la madurez tiene  dudas sobre el  goce  de la vida debida a una falsa idea del deber. 

Al final de la primavera ya se han hecho las sucesivas declaraciones de amor y Evelina está prometida  al señor Ramy.

En la segunda parte todo ocurre de forma rápida y precipitada. La boda urgente, el traslado del matrimonio a San Luis y la petición de dinero para todo ello. A nada se opone Ann Eliza por la felicidad de su hermana. Son meses de adaptación a la nueva situación y hay referencias simbólicas al Dolor y la Soledad. Llegan cartas de Evelina que su hermana considera de  retórica elocuencia en la que apenas se pueden entrever los detalles de su vida. Las cartas se van distanciando. Ha pasado un año desde la boda y en primavera (referencia a flores naturales) nada sabe de su hermana. Intenta localizarla y descubre el secreto del esposo, es toxicómano desde hace años. Nadie conoce el paradero de ambos. La pobreza y la tristeza van en aumento durante otro año. Al fin en primavera aparece su hermana en casa, enferma y andrajosa.

Lo que sigue es lo esperado en una novela del siglo XIX. Evelina cuenta las desdichas que le ha proporcionado su marido y fallece al poco tiempo. Ann Eliza, sin recursos para mantener la tienda, tiene que abandonarla y se ve en la calle buscando trabajo.

En esta novela se sugieren varios problemas universales:

- La situación de desigualdad de las mujeres.
- El sacrificio que se realiza en aras de un deber mal entendido.
- La dependencia entre personas a las que une un vínculo sentimental.
- La falta de claridad para ver los vicios de quien engaña debido a nuestra propia debilidad.
La forma narrativa y la estructura de la trama son las claves de esta buena novela.

Finalmente, quisiera nombrar otras obras de la autora, además de la más conocida La edad de la inocencia, llevada al cine por Martin Scorsese. Escribir ficción es un ensayo muy recomendable para entender la técnica narrativa. Y, por otra parte, el relato corto, Xingú, ambientado en la clase social de Edith Warthon, cuyas protagonistas son ridiculizadas con afilada ironía, tratamiento que contrasta con el que da a las mujeres de nuestra novela.


Sara Morante. Ilustración para Xingú, ed. Contraseña, 2011


Victoria Aragüés

 Nuestra contertulia Inmaculada Martín nos regala esta preciosa acuarela para ilustrar nuestras charlas






domingo, 10 de abril de 2016

"La hora", de Juana de Ibarbourou





                  La hora

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora, que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora, que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora, que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después... ¡Ah, yo sé
que nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. Oh amante. ¿No ves
que la enredadera crecerá ciprés?

              De Las lenguas de diamante, 1919


"Jamás ha hablado  en español, que yo sepa, así la pasión desnuda y ardiente. Me recuerda a trechos a Safo, pero a la de verdad, no a la legendaria", escribió Miguel de Unamuno  a Juan Ramón Jiménez, en carta fechada en Salamanca el 22 de diciembre de 1919, tras leer Las lenguas de diamante. Ejemplo de  esa pasión es el poema elegido, en que, con sones especialmente eróticos, rompiendo con el pudor que la sociedad tradicional imponía a la mujer,  Juana de Ibarbourou recrea el tema horaciano del carpe diem, la invitación a gozar de la vida y la juventud ante la certidumbre de que pronto llegarán la vejez y la muerte. 

Muy ilustrativas resultan las palabras de María del Rocío Contreras Romo sobre este poema:
 Poema hedonista donde el imperativo del primer verso determina los contenidos semánticos del mismo, y que conforme avanza va adquiriendo un cierto tono irónico. El sujeto de la enunciación, la mujer que ama, demanda a su interlocutor, el amante, que se fundan en el acto amoroso antes de que la frescura de la piel, la belleza la abandone. El poema avanza de acuerdo con el ritmo de la vida humana y de la naturaleza. Los sustantivos dalias, primavera, nardos y enredadera, nos hablan de la juventud, en tanto que ofrenda, mausoleo, y ciprés aluden a la vejez, a la muerte. Esto está reforzado con los adjetivos, nuevas, olorosa, limpios, ligera, viva, inútil, mustia; y por la conciencia del tiempo, ahora, temprano, hoy, después, más tarde y mañana.
  La amante de este poema es doblemente transgresora, pues por un lado es una mujer que, consciente de su cuerpo, de su sexualidad, exige su satisfacción; y por el otro, es ella la que le demanda al hombre y no al revés, como tradicionalmente se ha impuesto.
                   De  "El placer de la palabra o la palabra del placer, la poesía de Juana de Ibarbourou", en Espéculo: Revista de Estudios Literarios, Nº 22, 2002

 Entrada relacionada:

domingo, 3 de abril de 2016

Tres poemas de Alfredo Saldaña




¿Quién velará
por la palabra
cuando el pájaro solitario
alce en la noche
su vuelo
sin destino,
sin consuelo
y sin porqué?


*        *       *     *

(Unas rayas en la palma de  una mano,  unos  restos  de  escritura
cuneiforme,   una  partitura,   unas   grietas   en  la   falda  de   una
montaña, unos posos en  la taza de  café, una fórmula matemática,
el movimiento de  unas nubes  en  el cielo, el  silbido  del viento en
el horizonte de  la tundra,  el surco  abierto  en la roca por el agua,
las huellas de unos pasos  en la arena, unas  piedras amontonadas
junto  al   sendero, unas   arrugas  en  el  rostro  de  un  anciano, la
figuración  jeroglífica  sobre  un sarcófago  erosionado por  el  paso
del tiempo, unas estrellas en la bóveda celeste  de un desierto, un
amanecer en la orilla del  mar, un texto literario... ,  paisajes  para 
ser leídos por una mirada.)


*       *      *      *


Pero la muerte, ¿qué clase de verdad esconde
enterrada bajo la arena de este desierto calcinado?

Habitar en el aire, construir sobre el agua.


              De Humus, Eclipsados, 2008



Alfredo Saldaña (Toledo, 1962) es profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza. Profesor visitante en diversas universidades extranjeras, es autor de un centenar de trabajos aparecidos en publicaciones españolas y extranjeras, entre los que se cuentan Modernidad y posmodernidad: filosofía de la cultura y teoría estética (1997), El texto del mundo. Crítica de la imaginación literaria (2003), No todo es superficie. Poesía española y posmodernidad (2009) y La huella en el margen. Literatura y pensamiento crítico (2013). Con Antonio Pérez Lasheras, ha editado la antología poética de Miguel Labordeta Donde perece un dios estremecido (1994), y Las patitas de la sombra (2000), colección de romances postistas de E. Cicharro y C. E. de Ory. Ha publicado los libros de poesía Fragmentos para una arquitectura de las ruinas (1989), Pasar de largo (2003), Palabras que hablan de la muerte del pensamiento (2003), El que mira las palabras (2004), Humus (2008), Sin contar. Poesía 1983-2010 (2010) y Malpaís (2015).

[La fotografía de Alfredo Saldaña está tomada de: www.heraldo.es]