EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


domingo, 25 de diciembre de 2016

"En el curso notable de los días...", de Andrés Sánchez Robayna


Dunas de Maspalomas, Gran Canaria



                   XXXV

En el curso notable de los días
un lenguaje de sílabas secretas
se formaba, una trama, una red negra.
Un libro, no visible, iba escribiéndose.
El niño que trazó en la piedra un nombre
y recorrió los médanos solares,
el muchacho que vio el inmenso cerco
de la luna de abril sobre los prados,
el que inventó en la luz la llama viva
y la vio en la mañana diamantina,
sabrá también del mal, del hosco viento
de destrucción, de muerte. Verá arder
el tiempo en el crepúsculo espacioso
de una ciudad al norte, escuchará
una canción de póstuma belleza,
viajará hasta las aguas estuosas[1],
y llorará, verá caer un pétalo
en la mañana oscura. En las arenas
verá su rastro. Y mirará las nubes.

Verá formarse el libro, tras la duna.


                   De El libro, tras la duna, 2002



[1] Ardientes, encendidas.
A. Sánchez Robayna. /Foto: Diego Moneva
Andrés Sánchez Robayna (Santa Brígida, Las Palmas de Gran Canaria, 1952) es poeta español, ensayista, traductor y profesor universitario. 
   Cursó estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona, donde se doctoró en 1977 con una tesis sobre el poeta canario Alonso Quesada. Es catedrático de Literatura Española de la Universidad de La Laguna y ha sido conferenciante y profesor en diversos centros y universidades de Europa y América. Fue director de la sede canaria de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y responsable del Departamento de Debate y Pensamiento del Centro Atlántico de Arte Moderno, de Las Palmas de Gran Canaria. Fundó y dirigió las revistas Literradura (Barcelona, 1976) y Syntaxis (Tenerife, 1983-1993). Actualmente dirige el Taller de Traducción Literaria de la Universidad de La Laguna.
   Ha vertido al castellano la obra poética de autores como Wallace Stevens, Paul Valéry, Joan Brossa, Haroldo de Campos o Ramón Xirau. Su traducción de la Poesía completa de Salvador Espriu mereció el Premio Nacional de Traducción en 1982.
   Ha publicado los ensayos  El primer Alonso Quesada (1977), Tres estudios sobre Góngora (1983), La luz negra (1985), Poetas canarios de los Siglos de Oro (1990), Para leer "Primero sueño" de sor Juana Inés de la Cruz (1991), Estudios sobre Cairasco de Figueroa (1992), Silva gongorina (1993) y  La sombra del mundo (1999), así como tres volúmenes de diarios.

Entre sus libros de poesía se cuentan Día de aire (Tiempo de efigie), 1970; Clima (1978), Tinta (1981), La roca (1984, Premio de la Crítica), Palmas sobre la losa fría (1989), Fuego blanco (1992), Sobre una piedra extrema (1995), Incripciones (1999), El libro, tras la duna (2002),  Sobre una confidencia del mar griego (2005) y La sombra y la apariencia (2010). Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, griego y árabe.
   La poesía de Andrés Sánchez Robayna se adscribe  a la poesía del silencio, como indica Manuel Fernández Casanova ("...Sentidos que no sé": El pensamiento poético de Andrés Sánchez Robayna):
La vía poética escogida por Sánchez Robayna a la hora de inscribirse en esa modernidad ha sido aquella tradición simbolista que a principios de los 70 abriera José Ángel Valente* [...]: poesía del conocimiento y de la concisión lingüística, del hallazgo de la palabra originaria encarnada en los pliegues del silencio, en el más allá del lenguaje, una forma de experimentar la poesía a la que Sánchez Robayna ha aportado su otra gran inspiración: la tradición de la literatura modernista y de vanguardia de las Islas Canarias.
La crítica distingue tres ciclos en su obra. El ciclo fundacional está integrado por su trilogía insular: Climas, Tinta y La roca. En el segundo -Palmas sobre la losa fría (1989), Fuego blanco (1992) y Sobre una piedra extrema (1995)- domina la meditación filosófica. Con El libro, tras la duna, en el que rompe definitivamente con la distinción entre sus escrituras lírica y diarística,  se inicia un nuevo ciclo.
El libro, tras la duna está formado por un solo poema dividido en setenta y siete apartados y es un libro autobiográfico, un libro de iniciación, pero rebasa el plano autobiográfico  a través del examen de la historia colectiva  y de la indagación filosófica sobre el tiempo y la muerte. La figura del niño que "juega a echar los dados" (imagen tomada de Heráclito, para quien el tiempo es un niño que juega a los dados) abre y cierra el libro, del que  ha escrito Jaume Pont (Poética e imagen insular en la lírica de Andrés Sánchez Robayna):
El niño [...] postula un viático circular, un retorno al lugar del origen y, al mismo tiempo, la conciencia trascendida de un eterno fluir temporal donde vida y muerte, principio y fin, se funden en un eterno recomienzo.
Y añade:
El tiempo, cual una duna semoviente, teje y desteje lo tejido. En su cambio, y desde lo que este borra y engendra se escribe el vasto libro del mundo, metáfora creacional formulada ya en Clima y que va repitiendo en todas las entregas posteriores, incluida El libro, tras la duna. Un libro escrito y descifrado, leído, por el poeta.
*Entrada relacionada: 
http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2012/12/latitud-de-jose-angel-valente.html

viernes, 23 de diciembre de 2016

Leer tiene premio




Benilde Candial Dolz, alumna de 1º C de ESO y usuaria habitual de la biblioteca, ha sido la afortunada en el sorteo del libro correspondiente al primer trimestre de este curso. Ayer, en una pausa entre las actividades extraescolares de Navidad, recibía muy contenta el libro regalo de manos de la directora.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Novedades

Acabando el primer trimestre del curso, os presentamos algunos de los libros y cómics adquiridos recientemente por nuestra biblioteca





domingo, 18 de diciembre de 2016

Relatos para pasarlo de miedo


Cuaderno de biblioteca nº 21: "Relatos para pasarlo de miedo 8" 

El número 21 de los "Cuadernos de biblioteca" reúne, por un lado, una selección de los relatos escritos por los alumnos de ESO y, por otro, la serie de ilustraciones creada por los alumnos de 1º G de Bachillerato en la asignatura “Artes del Libro”, como parte de las actividades en torno a la Semana de la Literatura de Misterio y Terror, celebrada del 2 al 8 de noviembre de 2016. 



"Mutaciones poéticas" de Martha Asunción Alonso





MUTACIONES POÉTICAS

En mi familia no hay poetas.

Pero mi abuelo Gregorio,
cuando regaba el huerto en Belinchón,
se quedó tantas tardes
velando las acequias, murmurando:
No bebemos
el agua: es ella quien nos bebe.
El agua
es
la mujer.

No, en mi familia no hay poetas.

Pero una vez, muy niña, encontré cáscaras
de huevo azul
a los pies del almendruco.
Se las mostré a mi padre y mi padre, silencioso,
me enseñó a hacerles un nido
con ramaje;
y me enseñó por qué: hay pedazos de vida
que son
sueños enteros.

En mi familia, os digo, no hay poetas.

Pero cuando mi bisabuela
Asunción
contempló por vez primera el mar
-la primera y la única-,
me cuentan que se quedó muy seria, muy callada,
durante un ancho rato, hasta que dijo:
Gracias
por
los ojos.

No sé de dónde salgo. En mi familia
no hay poetas
malos.

                                   De Wendy, Pre-Textos, 2015


Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986), poeta española residente en Francia, es licenciada en Filología Francesa por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Actualmente compagina la creación literaria con la docencia  en la secundaria francesa. Anteriormente impartió clases en la Universidad de Extremadura y en la de Tirana (Albania). Sus últimos poemarios son Skinny Cap (2014), No tan joven (2015) y Wendy (2015, VII Premio de Poesía Joven de RNE). En 2012 recibió el Premio Nacional de Poesía Joven "Miguel Hernández" por su libro Detener la primavera (que en 2011 había obtenido el Premio de Poesía Joven "Antonio Carvajal") y el Premio Adonais por La soledad criolla (2011). Ha publicado, además, Crisálida (2010, Premio Nuevos Creadores de la Academia de Buenas Letras de Granada) y Cronología verde de un otoño (2008, Premio Blas de Otero). En 2009 fue premiada en el certamen "La voz + Joven" de la Obra Social de Caja Madrid y obtuvo un accésit al Premio Antonio Machado de la Fundación de Ferrocarriles Españoles. Sus poemas han sido traducidos al griego moderno por la editorial Vakxikon y han sido incluidos en diversas antologías.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Dos poemas de Rosario Castellanos

La escritora Rosario Castellanos



                             Elegía


Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me soñaba nube, agua,
aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer,
pesar, que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.

        De En la tierra de en medio. En Poesía no eres tú, 1972




           Meditación en el umbral 



No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar. 

Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera. 

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura. 

Otro modo de ser humano y libre. 

Otro modo de ser.

        De Meditación en el umbral: Antología poética, 1985


La escritora en el estudio de su casa de México DF
(Familia Guerra Castellanos)
Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925) fue poeta, narradora, ensayista, dramaturga, diplomática y promotora cultural. Está considerada la poeta mexicana más importante del siglo XX y un símbolo del feminismo en Hispanoamérica por su conciencia del problema que representa la doble condición de ser mujer y mejicana, y por su defensa de los derechos de las mujeres.
  Recién nacida fue llevada a Comitán, Chiapas, en el suroeste de México, lugar de donde procedía su familia, terratenientes que poseían fincas cafetaleras y de caña de azúcar. Pasó la infancia y adolescencia entre la citada población y Ciudad Real (actual San Cristóbal de las Casas). Pronto fue consciente de la situación de miseria y discriminación sufrida por los indígenas en el sur de México, y comprendió lo que significaba ser hija de terratenientes, que mostraron siempre su preferencia por su hijo varón -muerto de apendicitis a los siete años-, destinado a hacerse cargo de la hacienda. 
   Regresó a la capital en 1941, a los dieciséis años, a consecuencia de la crisis que sufrieron los hacendados, cuando los indígenas reclamaron sus derechos, apoyados por el gobierno de Lázaro Cárdenas. Aunque la muerte de sus padres en 1948 la dejó en una precaria situación económica, consiguió graduarse de maestra en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en 1950, y realizar estudios de estética y estilística en la Autónoma de Madrid a comienzos de la década de los cincuenta.  A su regreso fue promotora de cultura en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas. De 1954 a 1955 la beca Rockefeller le permitió dedicarse a escribir ensayo y poesía, y de 1956 a 1957 trabajó en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista de San Cristóbal de las Casas.
Ricardo Guerra (1927-2007)
    En 1958 contrajo matrimonio con el profesor de filosofía Ricardo Guerra. A pesar del profundo amor de la autora, como prueban sus Cartas a Ricardo (1994), la relación acabó en divorcio tras trece años de difícil convivencia, debido a las depresiones padecidas por la escritora (a causa de varios abortos espontáneos y de la muerte de una hija recién nacida, antes del nacimiento de su hijo Gabriel) y de las continuas infidelidades de su esposo, reconocidas por la autora: "permanecí soltera hasta los 33 años. Contraje un matrimonio que era estrictamente monoándrico por mi parte, y totalmente poligámico por la parte contraria".
   De 1958 a 1961 trabajó en el Centro Coordinador Indigenista de México. De 1961 a 1966 fue jefa  de Información y Prensa en la UNAM, y, en la misma Universidad,  impartió clases de literatura comparada y novela contemporánea, de 1961 a 1971. Fue profesora invitada en las universidades estadounidenses de Wisconsin y Bloomington (1966 y 1967), y en la Universidad Hebrea de Jerusalén, desde su nombramiento como embajadora de México en Israel (1971) hasta su muerte, acaecida en Tel Aviv en agosto de 1974, a consecuencia de un desgraciado accidente doméstico: sufrió una descarga eléctrica producida por una lámpara que encendió cuando, al salir de la ducha, se disponía a contestar una llamada telefónica. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, en Ciudad de México.

Es autora de once poemarios, tres novelas, libros de cuentos, ensayos, obras de teatro y textos periodísticos. En su obra está presente el componente autobiográfico, pero tiene un trasfondo político, pues en ella denuncia la discriminación de la mujer frente al hombre y de los indios frente a los blancos. Así lo vemos en  novelas como Balún Canán (Premio Chiapas, 1958) y en recopilaciones de cuentos como Ciudad Real (1960, Premio Xavier Villaurrutia), obras que, con su segunda novela (Oficio de tinieblas, 1962), forman la trilogía indigenista más importante de la narrativa mexicana.
Su producción poética -que trata también sobre la necesidad de libertad, del amor y el desamor, así como del dolor y el milagro de existir- incluye las siguientes obras: Trayectoria del polvo (1948), Apuntes para una nueva declaración de fe (1948), De la vigilia estéril (1950), Presentación al templo: poemas (1951), El rescate del mundo (1952), Poemas (1953-1955), 1957; Al pie de la letra (1959), Salomé y Judith: poemas dramáticos (1959), Lívida luz (1960) y Materia memorable (1960). Poesía no eres tú, 1948-1971 (1972) reúne su producción poética completa. El título, que remite a la rima XXI de Gustavo Adolfo Bécquer* (" ¿Qué es poesía? [...] / ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía... eres tú"), supone una negación de lo femenino tal y como se codifica en el texto romántico heredado, si bien la autora afirma que su intención no fue contradecir el texto del poeta español, sino expresar la evolución de su lírica.
    En la tierra de en medio es el décimo poemario de Rosario Castellanos, publicado en 1972 como parte de Poesía no eres tú. Está formado por veintiún poemas en versos libres que tratan de la intimidad de la autora  y de su quehacer literario. En un grupo de poemas (del segundo al octavo) podemos leer la historia de la relación de la autora con el padre de su hijo, una historia de amor y desamor. El  poema seleccionado, segundo de la obra, es un lamento, una elegía en que se evoca sin nostalgia esa vida en común.
   En el poema Meditación en el umbral,  la autora afirma la necesidad de un cambio respecto a la tradicional condición femenina, al tiempo que medita sobre las posibles formas de realización y expresa su deseo de que surja una nueva mujer, "otro modo de ser humano y libre". Así lo explica Consuelo Meza Márquez (La utopía feminista: quehacer literario de cuatro narradoras mexicanas contemporáneas, p. 55):
Este poema es una declaración de fe que cuestiona y critica la vaciedad de los roles tradicionales femeninos y aborda otro modo de ser a través de mujeres que se rebelaron al estereotipo pero que, sin embargo, no lograron cruzar el umbral de un nuevo modo de ser mujer. Estas son personajes de la literatura como Ana Karenina y Madame Bovary; mujeres que buscaron el refugio de un convento como Teresita de Ávila o Sor Juana Inés de la Cruz; escritoras como Jane Austen o Emily Dickinson; mujeres estigmatizadas con el sello de una sexualidad transgresora como Safo y Magdalena, entre otras.
Sus ensayos están recogidos en Juicios sumarios (1966) y El mar y sus pescaditos (1975), de crítica literaria, así como en  Mujer que sabe latín (1973) y El uso de la palabra (1974), los cuales incluyen numerosos escritos dedicados a la mujer y, en especial, a la mujer mexicana. Su obra teatral El eterno femenino (1975) muestra la visión androcéntrica de la sociedad mexicana a lo largo de los siglos, con una imagen paródica de las vidas de las mujeres más relevantes de su historia, como la Malinche o sor Juana Inés de la Cruz.
Con su hijo Gabriel, de dos años

domingo, 4 de diciembre de 2016

"Mariposas imposibles", de Luis Ramiro

Honoré Daumier, Don Quixote and Sancho Panza
(Private Collection Christie's Images)



MARIPOSAS IMPOSIBLES

Mejor será creer en los dragones, 
en grandes superhéroes invencibles,
mejor seguir soñando con leones
que cazan mariposas imposibles.

Los Reyes Magos nunca son los padres,
no dejes que te engañe un torpe adulto,
prefieren que enmudezcas a que ladres,
la infancia que se alarga es un insulto.

Y yo sigo creyendo en Don Quijote, 
en locos como aquellos los de antes,
en Sanchos gobernantes de su islote.

Reniego de los cuerdos dominantes,
yo tengo un corazón que sigue a flote,
yo sé que los molinos son gigantes.

           Del libro Te odio como nunca  quise a nadie, 2015

[Seleccionado por la profesora Isabel Abanto]


Luis Ramiro, 2011

Luis Ramiro (Madrid, 1976), cantante y compositor, ha desarrollado una extensa carrera como cantautor. Ha recibido diversos premios (Certamen de Jóvenes Creadores, 2004; Mejor Cantautor en Talentos Dye, 2005; Premio Guille, 2012) y ha sido nominado en el 2008 a los Grammy Latinos. Ha trabajado con Pancho Varona, Joaquín Sabina e Icíar Bolliaín (con quien realizó un videoclip). Artista polifacético, también cultiva la fotografía y la publicidad. Su primer poemario es Te odio como nunca quise a nadie (Frida Ediciones, 2015). Posteriormente, ha publicado un nuevo libro de poemas, Rojo Chanel (poemas para infancias mal curadas), Ed. Aguilar, 2015.
   El poema seleccionado es un soneto del primer poemario, en cuyo prólogo, otro poeta, Marwan*, dice de él:
Es un hombre que quiere lo que no tiene y que a veces no quiere lo que tiene y viceversa. Es el eterno adolescente que sueña con amores incendiarios que duren una eternidad, el inconformista que da bandazos constantemente, que no se conforma con poco, que derriba con sonetos los cuarteles que instala la rutina y que extrae piedras preciosas en forma de poemas de cada uno de sus desencuentros.

Escucha el poema recitado por su autor:




También puedes escuchar un poema de su libro Rojo Chanel:
 https://youtu.be/uxieqNJjWuM

*Entrada relacionada: 


jueves, 1 de diciembre de 2016

Zaragoza en tiempos de La Celestina

La Celestina, de Pablo Picasso



     El viernes día 18 de noviembre los alumnos de 3º de ESO volvieron a recorrer algunas de las plazas y calles del casco viejo de Zaragoza para recrear en esta ocasión cómo pudo ser nuestra ciudad en tiempos de La Celestina. Durante el paseo de unas dos horas, con la ayuda de los monitores de Faetón, los protagonistas de esta obra cumbre de la literatura castellana (Calisto, Melibea, Celestina, Pármeno, Sempronio, Elicia, Areúsa, Lucrecia, Sosia…) nos acompañaron y cobraron vida. 

     La actividad comenzó en la plaza de San Felipe. El Torreón Fortea nos permitió imaginar cómo pudieron ser las viviendas de los grupos sociales privilegiados (nobleza y burguesía) de finales del siglo XV y principios del XVI: en palacios semejantes residirían Calisto y Melibea. Un reloj como el de la desaparecida Torre Nueva (que hoy nos recuerda un trampantojo)  permitiría al loco enamorado Calisto acudir puntualmente a sus citas nocturnas y prohibidas con Melibea. El tiempo comenzaba a medirse con precisión en las ciudades y la vida se empezaba a organizar siguiendo el movimiento de las agujas del reloj. 



     En el palacio de los Condes de Argillo (hoy Museo Pablo Gargallo), una escultura sobre el Amor dio pie para revisar el código medieval del amor cortés que Calisto trata de reproducir con sus palabras  mientras sus hechos lo contradicen. Este palacio, aunque construido en el XVII, también conserva muchos de los elementos arquitectónicos góticos y renacentistas de aquellas construcciones civiles. Si su magnífico alero informa de la riqueza de sus moradores, los relieves zodiacales del cuadrangular patio interior muestran el interés que la astrología ya despertaba en aquellos momentos. Los monstruos burlones de la fachada de la Iglesia de Santa Isabel nos recordaron el lado oscuro de la magia de contacto, practicada por la hechicera Celestina, sus vínculos satánicos y el mundo de lo maravilloso.



     Continuamos nuestro camino por la Calle Manifestación, cuyo nombre remite al  privilegio ejercido por El Justicia de Aragón que le permitía intervenir en los tribunales reales protegiendo a los acusados que alegaban injusticia o consideraban amenazada su integridad física. En la picota, situada junto al actual memorial de Juan de Lanuza (muy cerca del Mercado Central), fueron ajusticiados reos que habían pasado su última noche en la Iglesia de San Pablo. El recorrido que realizaban hasta allí con su coroza y sambenito, custodiados por el pregonero o el verdugo, nos permitió imaginar el momento en que Pármeno y Sempronio, criados de Calisto, fueron ajusticiados cerca del antiguo mercado, lugar público y bien transitado, para que su castigo fuese ejemplar.

A caza de dientes, Capricho 12 de Goya
No hubo remedio, Capricho 24 de Goya

Y así, paso a paso, de un modo ameno y bien hilvanado, todo el mundo social de La Celestina fue desfilando ante nosotros. Nos hablaron también de las mujeres que no disponían de dote: la triste vida de criadas como Lucrecia; y de las otras, las rameras, que señalaban su domicilio con una rama, vestían “picos pardos”, y residían en barrios bien localizados de la ciudad. Otro era el modelo que debían seguir las doncellas: santas y vírgenes. El retablo renacentista de Damián Forment muestra un modelo de mujer inalcanzable e ideal: María,  concebida sin mancha, madre y esposa. Y, junto a ella, en la Pasión, vemos otro modelo más próximo e imitable: María Magdalena, la pecadora arrepentida.

Retablo de Damián Forment, en El Pilar
Celestina o Las pupilas de Matilde, de I. Zuloaga


   
El paseo concluyó en el interior de otro palacio: el de  Montemuzo.  Allí se planteó a nuestros alumnos una reflexión sobre lo aprendido, sobre la inmutabilidad de las pasiones humanas, sobre la intención de Rojas al escribir la obra, sobre la pervivencia e interés que una buena obra despierta todavía tantos siglos más tarde en los lectores y, en suma,  sobre el valor universal de los clásicos literarios.

                                                                                    I. Abanto y M. Mateo (profesoras de 3º de ESO)


Estos son algunos de los comentarios de los alumnos:

Me ha parecido una visita muy interesante ya que he comprendido mucho mejor el argumento de La Celestina y la sociedad de su época.
                                                                                                                                              Maite Felipe

Me parece un modo muy divertido y ameno de conocer un poco más nuestra ciudad a la vez que aprendemos literatura, historia y arte. Lo único que no me ha gustado es la opinión que se tenía en la Edad Media sobre las mujeres. Me alegra saber que ahora a las mujeres se nos valora con otros parámetros.     
                                                                                                                                      Carlota Viamonte
                                                                                                                                            
Esta visita, como la anterior, me ha parecido muy entretenida e interesante. Se me ha pasado el tiempo muy deprisa. Me ha gustado que íbamos visitando los distintos monumentos al tiempo que leíamos fragmentos de la obra. También me ha gustado mucho ver cómo eran los palacios renacentistas y dónde vivían los distintos grupos sociales.
                                                                                                                                             Ione Sagardia

Me ha parecido muy interesante la visita. Sobre todo las historias amorosas de La Celestina y el parentesco de Zaragoza con el lugar en el pudo desarrollarse la acción de la obra.
                                                                                                                                       Diego Vela

 Además de contarnos la historia de La Celestina y de visitar los lugares donde podría haber sucedido, nuestra guía nos habló también sobre la situación de las mujeres en aquella época, lo que resultó especialmente interesante.  
                                                                                                                                        Ángela Lablanca
   
La excursión resultó entretenida, sobre todo porque la historia es muy interesante. Es un relato   muy trágico en el que los personajes mueren o lloran, por eso me gustó más que la de los Cantares de gesta.                                                                                                                   
                                                                                                                                        Adrián Miralles
  
Ha resultado interesante ya que nos han explicado muchas cosas de la historia de La Celestina y nos han mostrado sitios de Zaragoza que no conocía.
                                                                                                                                      Carmen Marqueta

La visita me pareció muy entretenida y descubrí cosas de distintos lugares de Zaragoza que no conocía. Lo que más me gustó fue el Museo Pablo Gargallo. Me alegro de hayamos podido tener la oportunidad de realizar excursiones como esta.
                                                                                                                                           Rebeca Suñén

 Me gustó mucho el modo en que el guía nos hablaba. Mis compañeros y yo nos los pasamos muy bien. Deberíamos repetir excursiones de este tipo más a menudo.
                                                                                                                                              Víctor Martí
Chitón, Capricho 28 de Goya