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domingo, 23 de octubre de 2016

"Olas de otoño" y otro poema de Ángel Crespo

Thomas Moran, Sol rojo en los cielos (1875)


                  Olas de otoño

Otoño, no este mar, hace las olas
fermentar como un vino
nuevo -y son las gaviotas,
ahora, los heraldos
de una embriaguez que ignora
los límites del agua y de la tierra.

Yerra en el aire -no alumbra- la luz,
confundida entre ser e iluminar,
y el hipocampo que huye hacia los montes
abandona su campo a las gacelas.

Mar de otoño: las horas se hacen olas
para negar el tiempo.

        De La realidad entera [1989-1995]


                Entre lo deseado y el deseo

¿Quién que lanza una flecha no va en ella?
Pues donde van nuestros deseos
vamos nosotros, como el sol,
sin salir de su esfera, nos incendia,
y como son nuestras miradas
otra manera de entregarnos.

Entre lo deseado y el deseo
no hay distancias, ni apenas diferencia
-si va recta la flecha a su destino,
y aunque nunca lo alcance.

                  De El ave en su aire [1978-1984]

En La realidad entera. Antología poética (1949-1995).
Selección y prólogo de Alejandro Krawietz.
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2005


Ángel Crespo en Florencia, 1980
Ángel Crespo (Ciudad Real, 1926-Barcelona, 1995) fue poeta, profesor, ensayista, traductor y crítico de arte español.
  Pasó su infancia y adolescencia entre Ciudad Real y la finca de su madre en Alcolea de Calatrava. Durante la Guerra Civil estudia en casa con un profesor de francés a quien los Crespo habían ofrecido refugio. En 1943 se traslada a Madrid para estudiar la carrera de Derecho. Allí entra en contacto con los fundadores del postismo, al que se adhiere pronto. En 1949, tras acabar Derecho, pasa seis meses en Tetuán para terminar el servicio militar universitario. Es un tiempo de reflexión, que le llevará a abandonar el postismo. 
   De vuelta a Madrid, empieza a trabajar como abogado y publica una antología poética. En 1950 aparece Una lengua emerge, que marca el inicio de un nuevo rumbo en su poesía. En la década de los 50  participó en la lucha clandestina contra el régimen franquista, colaboró en diversas publicaciones españolas y portuguesas,  fundó  las revistas literarias El pájaro de paja (1950-1954) y Deucalión (1951-1953), aparte de contraer matrimonio con María Luisa Madrilley (1956),  madre de su único hijo (Ángel), de la que se separará posteriormente, y comenzar a publicar sus traducciones de Fernando Pessoa (1957).
   Los años 60 traerán importantes cambios en la vida de Ángel Crespo. En 1962 funda la Revista de Cultura Brasileña, publicación patrocinada por la Embajada de Brasil en Madrid que dirigirá hasta 1970, y  conoce a Pilar Gómez Bedate, con quien se casará años después. Con Pilar viajó a Italia en 1963; esta experiencia  lo anima a abandonar el ejercicio de la abogacía para dedicarse en exclusiva a la literatura y el arte. Por otra parte, las desavenencias en el seno del Partido Comunista, en el que militaba,  y el acoso a que lo sometía la policía franquista lo llevan a abandonar España en 1968  en compañía de Pilar Gómez Bedate, aceptando la invitación para enseñar ambos  en la Universidad de Puerto Rico. Durante su exilio, además de desarrollar su labor docente como catedrático de Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico, se doctoró en la Universidad de Upsala (Suecia) con una tesis sobre El moro expósito del duque de Rivas y  enseñó como profesor invitado en las universidades de Leiden, Venecia y Wahsington. Fundó la Revista de Arte/The Art Review y organizó la sala de exposiciones del recinto de Mayagüez. 
     En 1988 regresó a España y fijó su residencia en Barcelona, donde trabajó como profesor visitante en la Universidad Autónoma y en la Central, y finalmente fue nombrado profesor emérito de la Pompeu Fabra, en cuya Facultad de Traducción enseñó hasta su muerte, acaecida el 12 de diciembre de 1995. Fue enterrado en la localidad turolense de Calaceite, donde pasaba largas temporadas.
Con Pilar Gómez  Bedate en Altuna (Suecia), 1971

Como ha señalado José Luis Gómez Toré ("Ángel Crespo: la poesía como viaje iniciático"), por influencia de la obra de Dante, la escritura acabó convirtiéndose para Crespo en "un camino iniciático, una búsqueda de lo sagrado y una vía de transformación personal". Por ello, Alejandro Krawietz considera la obra poética de Ángel Crespo como una "anomalía" en el panorama de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX, y  de ahí los problemas que ha encontrado la crítica para ubicar su obra. 
Su obra poética es extensa y rica y opuesta al realismo de posguerra. Tras Una lengua emerge se continúa en libros como Todo está vivo (1951-1955) o Junio feliz (1959). Todos los libros de esa época, hasta Docena florentina (1965), formarían parte, reorganizados en cinco secciones, del volumen recopilatorio En medio del camino (1971). De igual forma, en El bosque transparente (1983) se recogen los libros publicados entre 1971 y 1983. Parnaso confidencial (1984), El ave en su aire (1985), Ocupación del fuego (1990), Iniciación a la sombra (1995), Poesía (1996), en el que recogió su poesía completa, y La puerta entornada (1998) fueron sus últimas entregas.
   La crítica distingue tres etapas en la trayectoria poética de Ángel Crespo, a las que Alejandro Krawietz añade una "prehistoria" poética -la etapa del postismo-, que se corresponde con los últimos años de la década de los cuarenta. La primera se corresponde con el llamado "realismo mágico": desde Una lengua emerge hasta Docena florentina (1966), exclusive; una segunda dominada por lo que Balcells denominó "humanismo culturalista" -a la que pertenecen  Claroscuro (1978), Colección de climas (1978) o, parcialmente, Donde no corre el aire (1981)-, y una tercera en la que la presencia de una depurada espiritualidad permite etiquetar como "humanismo trascendente" o "poesía esotérica".

De su obra ensayística, destacan Poesía, invención y metafísica (1970), Juan Ramón Jiménez y la pintura (1974), Conocer Dante y su obra (1979), Estudios sobre Pessoa (1984), El duque de Rivas (1986), Las cenizas de la flor (1987), La vida plural de Fernando Pessoa (1988), Con Fernando Pessoa (1995) y Por los siglos (2001). Además tradujo obras del portugués, italiano, francés, catalán, gallego, retorromano y latín. Destaca por sus traducciones de Pessoa, de la Divina Comedia de Dante, y del Cancionero de Petrarca.

Actualización (14-8-2017):

Pilar Gómez Bedate (Zamora, 1936) murió en Zaragoza el 13 de agosto de 2017.  Dos semanas antes había sufrido un derrame cerebral cuando se encontraba en Calaceite, donde había organizado unas jornadas en homenaje a Ángel Crespo. Fue ingresada en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde falleció.


Calaceite (Teruel)



             UNA BRISA NOCTURNA

                                     A Ángel Crespo y Pilar Gómez Bedate

Vivían con las palabras precisas.
Con las suyas y con las de los otros:
con las de Fernando Pessoa y Rilke,
con las de Juan Ramón Jiménez,
con las de Stéphane Mallarmé.
Y esas palabras, en forma de versos,
andaban por la casa como pájaros
inquietos, como las notas huidizas 
de una ópera o de un río de sílabas.
Vivían entre las piedras y el cielo,
entre los búcaros y el aleteo
de las telas. Siempre había un olor
a madera y a intimidad cercada.
Los libros estaban cerca. Los discos,
los cuadernos y una cesta de frutas.
Al llegar la noche, él se retiraba 
a un palomar que era su obrador,
su estudio y el oratorio de la poesía.
Hablaba con Ofelia, con Zenobia,
con Beatriz, el delirio de Dante.
Congregaba a los espectros del verbo.
Había un instante en que ella subía
a sentarse a su lado: temblaba la luna
y encendía la fronda de los olivos.
Una brisa retornaba del campo
y entraba por la ventana para ellos.

                                    ( Antón Castro)






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