EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 25 de junio de 2017

"Romance del infante Arnaldos"




  EL INFANTE ARNALDOS


  
 ¡Quién  hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de san Juan!
Andando a buscar la caza
para su falcón cebar[1],
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
la jarcia[2] de oro torzal[3],
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar;
las aves que van volando,
al mástil vienen posar.
   Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
-Por tu vida, el marinero,
dígasme[4] ora ese cantar.
   Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.



[1] su falcón cebar, entrenar su halcón para la caza.
[2] jarcia, jarcias, aparejos y cabos de un barco.
[3] oro torzal, cordoncillo de seda entretejido con oro.
[4] dígasme ora, dime ahora.


Esta versión  del "Romance del infante Arnaldos", que acaba con un corte repentino -el final de "más tensión poética", según Menéndez Pidal, "pues da a la canción del marinero un misterio inefable"-, fue divulgada por cancioneros y pliegos sueltos en el siglo XVI. Incluida por Menéndez Pidal en Flor nueva de romances viejos (1938), está considerada como una obra maestra del Romancero.
  En la mágica mañana de san Juan, el infante Arnaldos (conde, en otras versiones) presencia un suceso prodigioso: la aparición de una fantástica galera construida con materiales preciosos, en la que viaja un misterioso marinero que, como un nuevo Orfeo, con el poder de su canto atrae y domina los elementos  de la naturaleza (el mar, el viento, las aves y los peces). El infante  conmina al marinero para que le diga su cantar, pero la respuesta de este indica que la revelación del poderoso canto conlleva afrontar el riesgo de embarcarse en una aventura desconocida.
   Los estudiosos lo clasifican como un romance novelesco centrado en el poder órfico del canto del marinero, ya que la "ventura" no llega a conocerse, y la negativa del marinero potencia su ambigüedad y su misterio. Por otra parte, está considerado como un texto fragmentario por el desequilibrio existente entre la extensa introducción y su rápido y abrupto final, aparentemente truncado.
  
Existen otras versiones y variantes de este romance, pertenecientes unas a la tradición escrita y otras a la oral:
  1. La del Cancionero de Amberes sin año, publicada entre 1548 y 1549 es  para algunos estudiosos la más lograda estéticamente. Presenta un final abrupto y es muy similar a la recogida por Menéndez Pidal. 
  2. La de uno de los manuscritos (Ms Add. 10.430) del Cancionero de Londres, fechada entre 1430 y 1440, cuyo final está contaminado  por el "Romance del Conde Olinos"*.
  3. La variante del Cancionero de Amberes de 1550 y de ediciones posteriores del mismo, en que se introduce la canción del marinero tras el verso 18 de la versión del Cancionero de Amberes s. a.
  4. En un pliego suelto del siglo XVI de la Biblioteca Universitaria de Praga, se conserva una variante muy similar a la del Cancionero de 1550, pero con la canción algo más breve.
  5. Posteriormente se recogieron entre los sefardíes de Marruecos otras versiones orales que introducen nuevos episodios. La más famosa, recogida en 1944, es la que incluye Paul Bénichon en su Romancero judeo español de Marruecos
A partir de estas versiones más extensas -que aclaran la gran ventura a la que se alude en el primer verso: hallar a sus familiares-, Menéndez Pidal reconstruye la supuesta "versión original completa", un romance de aventuras y reconocimientos en el que "el infante Arnaldos se embarca en la nave desconocida y encuentra en ella a sus familiares y criados, que andaban buscándole" (Flor nueva de romances viejos, pág. 204). Es decir, el romance continúa en estas versiones con la entrada del infante en la galera, el cautiverio, su confesión de que es hijo del rey de Francia y la respuesta final del marinero: "Si tú me dices verdá /tú eres nuestro infante Arnaldos, /y a ti andamos a buscar [...]", tras lo cual el infante es devuelto a su patria de la que estaba ausente desde hacía mucho tiempo. 

Menéndez Pidal ("Poesía tradicional en el Romancero hispano-portugués", 1943) explica también  que "la misteriosa negativa del marinero, así como todos los elementos fantásticos descriptivos [...] fueron introducidos en varias refundiciones posteriores". Y añade:
En versiones sucesivas se ve patente el intento de varios recitadores de suprimir esa repatriación final como no interesante. Un recitador tuvo la feliz idea de dar fin al romance en la respuesta esquiva del marinero [...]. Otro recitador añadió los versos de la descripción ideal de la galera. Otro, en fin, tomó de otro romance los dos versos que describen el poder sobrenatural del canto.
Sin embargo, no faltan los estudiosos que dudan de que la "versión completa" narre la "verdadera historia del infante Arnaldos", entre otros motivos, porque la crítica no se ha puesto de acuerdo sobre la antigüedad de las versiones, es decir, sobre si la del Cancionero de Amberes s. a.  es un fragmento de la de Bénichon o si esta es una ampliación de la primera. Itziar López Guil ("Romancero y tradición oral: hacia una nueva interpretación del Romance del Conde Arnaldos", en Blätter im Wind: Homenaje a Maya Schärer-Nussberger, 2006) observa que  si la versión más difundida fuese un fragmento indicaría que, en la época en que se imprimió, se entendió como un texto completo y los versos que supuestamente faltan, como información superficial. Por el contrario, si a dicha versión se le añadieron versos posteriormente, es porque en esa época el texto no resultaba ya comprensible y se le incorporaron elementos que le dieran sentido para la comunidad que lo cantaba.

Sin duda, podemos aplicar a la versión seleccionada lo que Itziar López Guil dice sobre la versión 1: defiende el carácter no fragmentario del romance, basándose en su peculiar estructura proléptica, esto es, que la exclamación inicial anticipa el final del relato:
Señalar que el conde Arnaldos fue afortunado sobre las aguas del mar implica necesariamente que el conde Arnaldos subió al barco después de su conversación con el marinero; y también que esa acción tuvo un resultado positivo, aquel que el narrador desearía para sí mismo.  No se trata de un relato "incompleto" sino que en él sigue una estrategia narrativa que busca poner de relieve no tanto el desenlace como la condición impuesta por el marinero al conde Arnaldos, reservándole el lugar más destacado del texto, el que normalmente ocupa el final de la acción narrada.
También  señala que, como consecuencia de la depuración a que se ha visto sometido el romance debido a su trasmisión oral, se produce una condensación de significados en sus significantes, que acaban convertidos en símbolos, empleados para referirse a un significado distinto del literal. De acuerdo con ello, el romance tendría un sentido literal y otro simbólico.
    El primer indicio de su carácter  simbólico es la mención a la mañana de san Juan, pues en la lírica tradicional "hallarse cerca del agua en la mañana de San Juan es sinónimo de búsqueda amorosa". Cuando el sujeto es un hombre, como en este caso, la búsqueda suele representarse por medio de la actividad cinegética, la que realiza el infante, que anda "a buscar la caza /para su falcón cebar", actividad para la que no parece muy apropiado el lugar elegido, la orilla del mar, salvo que lo interpretemos en clave simbólica, como "caza de amor"*.

Ya A. Hauf y J. M.  Aguirre ("El simbolismo mágico-erótico de El infante Arnaldos", 1969) habían interpretado el romance en clave simbólica amorosa, pero la profesora López Guil introduce algunas novedades. Considera la galera como símbolo del cuerpo femenino (se describe su belleza y se personifica mediante la expresión de su deseo: "a tierra quiere llegar").  El marinero que gobierna la galera representa la parte reflexiva del ser humano, que domina los deseos corporales.  La galera quiere llegar a tierra, el ámbito de la caza amorosa, pero el marinero la obliga a permanecer en el agua, y con su canto calma el mar y el viento (las pasiones y el espíritu) y atrae a sus habitantes: los peces (símbolo de la fecundidad) y a las aves, pertenecientes al mundo superior. Es decir, la mujer, con su canto, calma el impulso pasional del hombre. El infante desea que el marinero le diga la canción que calma sus pasiones y su espíritu, pero la respuesta del marinero le indica que  para ello "ha de arriesgarse a compartir su viaje con la mujer, que es barco y marinero". La mujer no debe acceder al territorio de la caza, sino persuadir al hombre "acogiéndole en su bella galera". Itziar López Guil concluye que el romance "no solo relata una experiencia sexual, sino que expone pautas comportamentales que aseguran, tanto para el hombre como para la mujer, una venturosa relación amorosa".

Esta es una de las posibles interpretaciones, pero López Guil apunta también la posibilidad de una lectura metapoética, según la cual, la mañana de san Juan remitiría al momento "cuasi mágico" de la creación, y la caza a la búsqueda poética, mientras que el barco y el marinero serían "el material poético que sólo puede lograr si se aventura, si se compromete en su actividad". Existen, no obstante,  otras interpretaciones: sentido místico y religioso, relación esotérica con el trasmundo o el poder órfico del canto, ya que, como expresa López Guil, el poema es una "encrucijada de símbolos que se superponen y coexisten".



En este enlace encontrarás un comentario de texto del romance:

*Entradas relacionadas:


jueves, 22 de junio de 2017

Leer tiene premio



              En el sorteo correspondiente al tercer trimestre, ha resultado afortunado el lector de 1º C de ESO Almasik Olivares Portal, quien ha recibido un libro regalo esta mañana de manos de la directora, Dª Pilar López. 

            ¿Será el azar el que ha determinado que los tres lectores agraciados este curso son de 1º C? ¿O es que este grupo es el que más libros ha leído de la biblioteca? Realmente la suerte no ha sido esta vez nada caprichosa y ha acompañado a quienes más boletos tenían.

            Enhorabuena, Almasik, que disfrutes este verano con la lectura y sigas siendo usuario de nuestra biblioteca por mucho tiempo.

domingo, 18 de junio de 2017

"Julia espera, encinta, las primeras lluvias", de Mercedes Escolano

Sir Lawrence Alma-Tadema, Thou Rose of all the Roses




JULIA ESPERA, ENCINTA, LAS PRIMERAS LLUVIAS


                                                      A  María Victoria Atencia

La pendiente se comba con el sopor de junio
y la yerba reseca se ajusta a la chicharra.
Silenciosa, a la sombra del portal encalado,
sumisamente aguarda el frescor de la tarde.
Se entretiene tejiendo con sus dedos un puente
de recuerdos que nadan de una orilla a la otra
y si en la débil corriente acaso una rama
se entrecruza en el cauce y adelgaza las aguas,
una duda un instante le nubla los ojos
y a su cintura ciñe un rosario de abejas.
Julia, tu vientre se curva al compás del trigo,
madurando despacio, a la espera de octubre.
Cuando pase el estío volverán los soldados
-morenas las espaldas, tenso el tambor del labio,
un látigo de polvo sostenido en la lengua-.
Entre ellos Antonio, el de la boca amarga,
a enredarse en tu pelo y deshacerte las crenchas.
Para él, el queso más suave, la almohada
más blanca, el agua de la alberca en sombra.
Pon el pan en la mesa, que ya cae la tarde,
y del pozo del pecho despégate la bruma.
Al monte malherido subirá el olor de la cena
y padre llegará envuelto en el rebaño.

                                            De Soldado raso, 1990


Mercedes Escolano (Cádiz, 1964) es poeta española. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz, en 1987, prosiguió estudios de doctorado en la Universidad de Sevilla (1987-1989) y obtuvo una beca de la fundación Calouste Gulbenkian para estudiar en la Universidad Clásica de Lisboa (1989-1990). Desde 1990 imparte clases de Lengua castellana y Literatura en institutos andaluces. En 1992 recibió una beca del Ministerio de Cultura portugués para realizar un curso de traducción en la Universidad de Lisboa. Codirigió la revista de poesía Octaviana (1986-1989) y dirigió la colección de pliegos de poesía Siete Mares (2006-2008), dedicada a autores gaditanos. Ha traducido a autores portugueses como Fernando Pessoa*, Camilo Pessanha, Sophia de Mello Breyner Andresen*, Al Berto, Nuno Júdice*, Ruy Bello, Helberto Helder, Egito Gonçalves, Rosa Alice Branco, Jorge de Sena, David Mourão Ferreira o Luís Veiga Leitão.


Su producción poética incluye los siguientes títulos: Marejada (1982), Las bacantes (1984), La almadraba (1986), Felina calma y oleaje (1986), Antinomia (1987), Paseo por el Cementerio Inglés (pliego suelto, 1987), Malos tiempos (1988), Mercedes Escolano (1989), Soldado raso (pliego cosido, 1990), Estelas (1990, 1991, 2005), Reales e imaginarios (1993), La casa amarilla (1995), Malos tiempos (1997, 2001), Islas (pliego suelto,2000), No amarás (2001), Islas (2002), Juegos reunidos. Poesía 1984-2004 (2006), Fascinación del Atlántico (pliego suelto, 2007), Café&Tabaco (2007), La bañera de Ulises (2008), Habitación de hotel (2010, en colaboración con Josefa Parra*), Jardín salvaje (2011, en colaboración con el pintor Enrique Mellado) y Jardín salvaje (2013, catálogo de exposición, en colaboración con el pintor José Ganfonina). Poemas suyos han sido incluidos en numerosas antologías y traducidos al francés, inglés, italiano, portugués, árabe y sueco.



*Entradas relacionadas:
-Fernando Pessoa:
-Sophia de Mello:
-Nuno Júdice:
-Josefa Parra:


[La fotografía y la información sobre la autora están tomadas de su blog]

domingo, 11 de junio de 2017

"Esto es mi cuerpo" y otro poema de Juan Antonio González-Iglesias

ⒸFrédéric Forest



                 ESTO ES MI CUERPO

Esto es mi cuerpo. Aquí
coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo 
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.

Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba
que no sea un centímetro 
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo,
no mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.

Este rumor del mundo es el amor.

                     De    Esto es mi cuerpo, Visor, 1997



              EXCESO DE VIDA

Desde que te conozco tengo en cuenta la muerte.
Pero lo que presiento no se parece en nada
a la común tristeza. Más bien es certidumbre
de la totalidad de mis días en este
mundo donde he podido encontrarme contigo.
De pronto tengo toda la impaciencia de todos
los que amaron y aman, la urgencia incompartible
de los enamorados. No quiero geografía
sino amor, es lo único que mi corazón sabe.
En mi vida no cabe este exceso de vida.
Mejor, si te dijera que medito las cosas
(fronteras y distancias) en los términos propios
de la resurrección, cuando nos alzaremos
sobre las coordenadas del tiempo y el espacio,
independientemente del mar que nos separa.
Sueño con el momento perfecto del abrazo
sin prisa, de los besos que quedaron sin darse.
Sueño con que tu cuerpo vive junto a mi cuerpo
y espero la mañana en la que no habrá límites.

                           De Eros es más, Visor, 2007


Foto: Ana Nance
Juan Antonio González-Iglesias (Salamanca, 1964) es poeta, traductor y pintor español. Doctorado en Filología Clásica por la Universidad de  Salamanca, completó su formación en Florencia y París. Es profesor titular de Filología Latina y asesor de creación literaria en la Universidad de Salamanca. Ha sido profesor y visitante en universidades americanas y fue crítico literario en ABC y El País. Ha traducido libros de Ovidio, anónimos romanos, Horacio, Catulo, James Laughlin, Stendhal y Sebastiano Grasso. Ha publicado los poemarios La hermosura del héroe (1994, Premio Vicente Núñez), Esto es mi cuerpo (1997, Premio Jaime Gil de Biedma), Un ángulo me basta (2002, Premio Internacional Generación del 27), Olímpicas (2005), Eros es más (2007, Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe), Del lado del amor (Poesía reunida 1994-2009) (2010) y Confiado (2015, Premio Internacional de Poesía "Ciudad de Melilla"), entre otros. 
  Jesús Ponce Cárdenas -"Un rayo de luz clásica sobre todas las cosas: Juan Antonio González Iglesias o la poesía sin máscaras", en Antología poética personal. Lectura y Signo, 9 (2014)- señala que en la poesía de J. A. G. I. confluyen tradición (los autores clásicos junto a los del Siglo de Oro Español y  autores más recientes como Juan Gil-Albert o Pablo García Baena) y modernidad (la presencia del lenguaje publicitario, de las marcas y de la música pop o rock), a lo que habría que añadir el homo-erotismo y, sobre todo, "la continua aspiración a la armonía que el yo lírico plantea como síntesis de lo opuesto", de lo físico y lo espiritual. El autor es para Ponce Cárdenas "Compleja figura ática y espartana, cristiana y epicúrea, orgullosamente antigua y provocativamente post-morderna".  Para J. A. G. I., la suya es una poesía sin máscaras, que pide verdad y da verdad, pues un poeta es "alguien que dice verdades elementales. A veces es simplemente alguien que las recuerda o se las recuerda a los demás". 
     El primer poema expresa la idea de que el  texto es el cuerpo: "El poema es el cuerpo, el poema es la identidad y la piel de quien lo escribe", lo que hace de cada lectura "un acto de amor -de apropiación sin egoísmo- recíproco al impulso que llevó al autor a materializarse en el texto",  escribe Marta Sanz Pastor, en Metalingüísticos y sentimentales. Antología de la poesía española(1966-2000), 2007.
    El amor, clave en toda su obra, lo es también en Eros es más, como puede deducirse por el título: "En este libro, como en toda mi obra, los poemas fundamentales son los que dicen el amor de mi vida", manifiesta el autor. El título  procede de la respuesta del poeta Vicente Núñez en una entrevista que le hizo el autor para ABC Cultural para que eligiera: "¿Eros o logos? -Eros es más, me contestó.   Tenía razón. Eros es más que logos. Dicho en español, el amor es más que el lenguaje", escribe el autor en el prólogo. No obstante, el lenguaje y el amor vuelven a coincidir de nuevo porque "El único código humano que puede intentar dar cuenta de eros es el logos. Y más concretamente la forma plena del lenguaje: la poesía". Y añade: "Todos conocemos la verdad última que aquí se dice. Lo hemos oído o leído en muchos lugares. Eros es más que thánatos. El amor es más poderoso que la muerte".

domingo, 4 de junio de 2017

"El poeta es un fingidor" y otro poema de Fernando Pessoa



            Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.

Y, en el dolor que han leído,
a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido,
sino sólo el que no tienen.

Y así en la vida se mete,
distrayendo a la razón,
y gira, el  tren de juguete
que se llama corazón.

                       *   *   *   *

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas solo un susurrar
que así mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...

     Fernando Pessoa, 42 poemas. Traducción
de Ángel Crespo, Mitos Poesía, Mondadori, 1998


Entradas relacionadas:
-Fernando Pessoa:
-Ángel Crespo:


Foto: Pablo Basagoiti Brown

martes, 30 de mayo de 2017

Premios Goya 2017

El número 23 de los "Cuadernos de biblioteca" reúne los textos premiados y los finalistas en las modalidades de relatos cortos y microrrelatos literarios, de recreación histórica y tema mitológico que se han otorgado en los Premios Goya 2016-2017. Las ilustraciones corresponden a los trabajos premiados en pintura y en diseño de carteles (de animación a la lectura y de convocatoria de los Premios Goya para la próxima edición).

domingo, 28 de mayo de 2017

Cuatro poemas de 'Centuria de amor', de Bhartrihari


Jamini Roy (1887-1972), pintura inspirada en el arte tradicional
de los pueblos Santhal



                                     VIII

Estas jovencitas, que con el ruido del entrechocar de sus
pulseras al moverse,
el tintineo de sus cinturones y las ajorcas de sus tobillos derrotan
            a los cisnes,
¿a quién no le dejan sin voluntad propia
con sus miradas semejantes a las de inocentes gacelas asustadas?

                                           XV

Dichoso aquel que fatigado por los placeres del amor,
descansando su pecho en las colinas de leche de su amada
—untadas de azafrán, abultadas como la frente de un elefante en
celo—,
cae dormido y pasa la noche en la jaula de sus brazos.

                                         XVIII

Arriba, la densa cubierta de las nubes,
a un lado, las montañas donde danzan los pavos reales,
la tierra, resplandeciente de blancas flores kandali,
¿adónde habrá de dirigir la vista el viajero?[1]

                                        XCIX

En verdad la luna no se ha transformado en rostro, ni dos
nenúfares azules
han alcanzado la condición de ojos, ni está hecho de oro su
esbelto cuerpo.
Extraviado en su espíritu a causa de los poetas, se afana,
            desdichado, el hombre,
buscando el cuerpo de las de ojos de gacela, aun sabiendo la
            verdad, que es piel, carne y huesos.

                   Bhartrhari, Centuria de amor. Edición de Eugenio
R. Luján, Akal Oriente, 2005


NOTA DEL EDITOR:

[1] La aparición de nubes implica que comienza la estación de las lluvias,
que sorprende al viajero lejos de su amada, mientras que la naturaleza
invita al disfrute del amor.

Bhartrhari o Bhartrihari es un legendario poeta indio  del que se decía que siete veces
había ingresado en un monasterio huyendo del mundo y otras tantas lo había abandonado para disfrutar de los placeres. Su obra figura entre los clásicos de la literatura sánscrita; sin embargo, existe total incertidumbre sobre la figura histórica que se corresponde con el autor. Normalmente se le suele identificar con el gramático autor del Vâkyapadîya, obra sobre la gramática sánscrita y la filosofía lingüística. El chino I-tsing, que peregrinó a India en el siglo VII,  dice de él que era budista (afirmación que niega el contenido de su obra) y que habría fallecido hacia el año 651. Una leyenda lo convierte en rey de Mâlavâ, en el siglo VII, que habría renunciado  al trono y se habría hecho asceta tras la muerte de su esposa favorita, según unas versiones, o por la traición de su amada, según otras. Otros lo hacen hijo de un brahmán y de una mujer de casta baja, y le atribuyen la autoría de la Centuria de la renuncia. Según la opinión más generalizada, habría vivido a finales del siglo IV e inicios del V.
   La tradición lo considera autor de Satakatraya, denominación global de una obra de poesía sánscrita conocida también como Trisati, Las tres centurias, formada por tres colecciones de unas cien estrofas cada una: Centuria de la conducta, Centuria de amor y Centuria de la renuncia. La primera y la tercera tratan de cómo debe ser la conducta del sabio en el cumplimiento del deber moral. 
   Respecto a Centuria de amor, sus poemas oscilan entre el erotismo más exaltado y la radical condena de los placeres del amor. Es decir, que, como se afirma en el libro, el hombre se ve obligado a elegir entre dos opciones:
La descripción de la mujer, con sus ojos de gacela o de nenúfar, su rostro de loto, o los pliegues de su vientre, actúa como polo de oposición a la vida ascética en el bosque, la otra opción posible para el hombre.
En sus composiciones se distinguen los siguientes temas: el poder de las mujeres, sus armas de seducción: su voz, su forma de andar, su cabello, su rostro, sus ojos y, sobre todo, sus miradas; la unión de los amantes, la culminación del amor; las dos alternativas: el amor y la renuncia; censura de las mujeres y de sus amantes; alabanza de los que son capaces de abstenerse de los placeres; la inconstancia en la renuncia, y las estaciones del año y el amor.
   La poesía de Bhartrihari se inscribe dentro de la tradición de poemas breves, y el tipo de composición habitual es la stanza o estrofa de cuatro versos, que obliga a la condensación. Eugenio R. Luján indica que "los tres primeros versos se van cuajando de alusiones que no acaban de dar todas las claves interpretativas del texto hasta que el último [...] viene a aclarar qué es aquello a lo que realmente se está aludiendo". El estilo es recargado, con abundancia de figuras retóricas y juegos de palabras, además de un gusto quizá exagerado por la alusión indirecta y, por tanto, un empleo profuso de perífrasis rebuscadas. Se trata de una poesía muy culta, al alcance solo de un público de amplia formación.

[La información está tomada, fundamentalmente,  de la introducción de Eugenio R. Luján]